A partir de la biografÃa de un personaje visionario, el montaje ganador del Premio Adrià Gual 2016, investiga el concepto de utopÃa como motor de cambio social.
¿Cómo será el futuro? ¿Nos espera, como apuntan algunos, un sistema postcapitalista basado en la colaboración? ¿Se harán realidad las ideas de Thomas More, el padre de la literatura utópica, y entraremos en una sociedad igualitaria y más feliz en la que la propiedad privada ya no sea la base de todo? Es la tesis de un espectáculo que combina el teatro y las intervenciones documentales para reflexionar sobre el concepto de utopÃa.
Cinco actores conducirán a los espectadores a través de un collage conceptual y vivencial que pondrá encima de la mesa diferentes ideas y experiencias relacionadas de alguna manera con el concepto de utopÃa. A su vez, el protagonista de este espectáculo tomará la palabra para explicarnos su historia: Àlex Moreu es un actor que quince años atrás lo dejó todo para ir a vivir al Pirineo como parte de una comunidad que ensaya una nueva forma de organización social. Los integrantes del grupo, a pesar de las esperanzas que depositaron en el proyecto, han llegado a un punto muerto y se sienten incapaces de seguir avanzando. El proyecto servirá para plantear, combinando el formato de conferencia teatralizada con el documental realizado en vivo, qué papel tiene la utopÃa en nuestro mundo y para explorar las ambigüedades y contradicciones que se esconden detrás de esta palabra últimamente tan injuriada. ¿Cómo deberÃan ser las sociedades del futuro? ¿Quizá como la que pensó el creador de UtopÃa, esa isla imaginada por Thomas Moro a principios del siglo xvi en la que la propiedad privada era común y la posesión de bienes no era la base de todo? En cualquier caso, Moro fue el padre de la literatura utópica, creador por excelencia de un mundo alternativo. Para presentarlo al lector, en su obra utilizaba una estructura metanarrativa: simulaba un diálogo entre el protagonista —un explorador llamado Rafael Hithloday que habrÃa conocido aquella supuesta comunidad imaginaria— y el narrador. Esta misma estructura metanarrativa, que superpone capas de realidad con múltiples estéticas, la aplican los integrantes de la compañÃa IgnÃfuga en un montaje en el que es tan importante el mensaje como el modo en que se nos hace llegar.